
La mayoría de los cultivos de trigo y cebada ya están en estado de pleno macollaje y en general el estado es bueno, excepto en sectores más bajos que se mantuvieron encharcados y donde el cultivo sufrió estrés por exceso hídrico. En la zona es notable la baja del área donde se pudo implantar la fina, estimándose que la reducción sería de un 20 % con respecto a la planificación realizada a principios de campaña. También es posible apreciar una alta proporción de lotes en barbecho para la próxima siembra de cultivos de verano aunque los márgenes son bastante ajustados. En condiciones normales se esperaría que el inicio de la siembra de maíz y girasol, comience a mediados de octubre.
Dejamos atrás una semana complicada en lo que respecta a las cotizaciones. El mercado de los commodities estuvo muy debilitado, a pesar de que las revisiones privadas en Estados Unidos indican una producción menor a la estimada. Sin embargo, no deja de ser una producción récord, lo cual incide directamente en los stocks y mantiene la tendencia a la baja.
En nuestro país, la expectativa por las elecciones provocó que la oferta se mantuviera fuera del mercado. A pesar de los esfuerzos de la demanda, no se registraron volúmenes de negocios interesantes. Todos están a la espera de cómo comenzará la semana.
Si bien todavía hay grandes extensiones de tierra anegadas, el estado de los cultivos de trigo y girasol brinda esperanzas de tener una cosecha interesante. Es crucial ir planificando la comercialización y no dejar todo para el final, ya que si se confirman estas cosechas abundantes, es probable que los precios disminuyan.